Hablemos de Indianápolis
Porque hoy lunes, prácticamente dos temas monopolizan las tertulias del café: la consecución del título de liga por parte del Real Madrid, y cómo hemos visto un doblete de McLaren de nuevo.

El problema es que, a diferencia de lo ocurrido en Mónaco, nuestro paisano Alonso ha sido segundo. Y eso no sería grave, o mejor dicho, no escocería tanto si no fuera por quién ha ocupado el cajón más alto del podio.
Porque Indianápolis no se le daba bien a Alonso. Y ayer, su resultado fué muy bueno si tenemos en cuenta los antecedentes. Pero claro, el primero en cruzar la línea de meta fué Hamilton, quien ya lleva dos victorias consecutivas, que no se apea del podio en ninguna carrera, que lleva 10 puntos de ventaja en el mundial sobre Alonso, y… que es su compañero de equipo.
Esto último es quizás lo que más incordia, pues estoy viendo cómo en los medios de comunicación se está utilizando (creo que ya demasiado) el asunto de que el equipo McLaren está “favoreciendo” al inglés, precisamente por eso, por ser inglés al igual que el equipo. Y escuchar comentarios en la radio como que Alonso ha trabajado para mejorar el coche, el equipo, y que Hamilton se ha limitado a sacar partido de ello.
Creo que alguien que viera esto desde fuera diría que tanto Alonso como Hamilton están haciendo cada uno su labor, que ambos son buenos pilotos, y que gane el mejor, siempre y cuando el equipo de a ambos pilotos las mismas facilidades, como ha afirmado el director de la escudería Vodafone Mclaren-Mercedes, el británico Ron Dennis. Y no creo que ahora mismo haya que hacer saltar ninguna alarma por supuestos favoritismos hacia Hamilton.
Puestos a especular, ¿y si se llega a un final de mundial, faltando dos o tres grandes premios, y el único con posibilidades de ganar fuera Hamilton? ¿No sería lógico que el equipo McLaren echara el resto en él?
Como español doy todo mi apoyo a Fernando. Pero no creo que el patriotismo deba producir ceguera.
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